día 10

Quedan pocos minutos para terminar el ultimo Domingo con cuatro de prefijo, el próximo ya será del cinco.

De pequeña leí muchas veces un cuento que trataba sobre una niña a la que un hada le regalo un ovillo de oro. “-Este ovillo es tu vida_ le dijo. -Cuando quieras que el tiempo pasé deprisa tira fuerte y ese momento pasará, pero ten cuidado pues llegará un día que el hilo se volverá de plata., significará que has llegado a tu vejez y te queda poco para morir, pues el hilo de la vida no es eterno. Cuida bien de él y no lo malgastes-“. La niña del cuento,  cada vez que la regañaban, tenía deberes o debía de  hacer algo que no le gustaba, tiraba del hilo y ese momento pasaba. Y un día  se dio cuenta que se había hecho mayor y siguió tirando del hilo para no sufrir el dolor del parto de sus hijos, cuando su marido estaba enfadado, el día que  murieron sus padres, o siempre que  tenía frío o no quería esperar el tren…y una mañana al mirar el ovillo y   casi sin sentir vio que su hilo se había vuelto plata y empezó a llorar desconsolada arrepintiéndose de haber hecho pasar el tiempo tan rápido. Por los surcos de su cara arrugada caían lágrimas de tristeza y desespero. Y de pronto apareció el hada del principio de la vida y le pregunto a la anciana que si se arrepentía de algo. La viejita le contesto que debía de haber vivido todos los momentos buenos y malos pues cada uno conforman la existencia y el hada generosa le dio otra oportunidad de volver a empezar, otra vida más.

Hoy ha sido un día que hubiera tirado del hilo, día raro, no para recordar. No he podido ir  a la manifestación de la cultura y lo siento. Cuando tengo un día perdido me invade la tristeza, pues sé que este día es  único e irrepetible y no volverá.