dia 37

imageTodos los días merecen ser vividos, incluso los malos, incluso los tristes o grises. Si siempre fuera maravilloso, la ausencia de contraste nos acostumbraría a lo bueno haciéndonos perder la capacidad de apreciarlo.

Ademas, muchas veces no depende de nosotros y empiezas a ver como se tuerce el día desde su inicio.. Ayer fue uno de esos días y en cincuenta, tiene que haber de todo.

El estreno fue muy bien, mucha gente me ha preguntado por el. Al llegar al teatro me encontré un detalle precioso , por parte de dirección y un fragante ramo de flores que Arturo nos regalo a cada mujer de la función. Igual que Boadella es un señor fuera y dentro de la escena. El público entregado desde el minuto uno y las risas nos decían que la obra va a ser un éxito.

Había dormido mal, unas copas de mas con los actores, la excitación de la noche. Y como cada día de mi vida me levanté para llevar a mi hija al colegio ( cuando estoy lejos de ella, da igual a que hora me acueste siempre me despierto para darle los buenos días). Después llamada del banco, más gastos que ingresos ( deberían meter en la cárcel a los de la luz, atracan a los usuarios con recibos imposibles), el nuevo teléfono que me deja sin contactos, el vaso que se cae y que se multiplica en mil pedacitos cortantes por la cocina, bañó atascado, la ropa tendida en un engaño del cielo que para burlarse descarga su lluvia cuando ya esta casi seca. Dolor de cabeza y no tengo ibuprofeno, me voy hasta el gimnasio y no encuentro sitió para aparcar, el mueble que se comió MiniBlack cuando estaba echando los dientes no lo encuentro ( y he visto uno que encaja pero es muy caro, “rabia rabiña” no lo puedo comprar). Recojo a Martí del colegio y sale llorando, problemas con los compañeros y no me puedo quedar con ella (¡hay mi pequeña preadolescente!). Y en el teatro la segunda, siempre temida.

No fue un día dramático ni terrible solo, tonto y bajo, un día al  que faltó fluidez, luminosidad, alegría y por eso, abrimos el sofá cama y los tres habitantes humanos de la casa entrelazamos nuestros sueños juntos para conjugar en hoy un día mejor.

día 38

Hoy estreno. Seguramente el último , en estos veintisiete años de profesión, antes de tener cincuenta castañas en el carnet de identidad.

Hoy habrá nervios y seguramente algún artista se ponga más impertinente o exigente, he visto a lo largo de mi carrera profesional a muchos perder “el oremus” ante la Premier del espectáculo en el que debutan. Los más seguros, tranquilos y educados, siempre son los más profesionales.

Hoy llevaré unos bombones a todo el equipo técnico, los ninjas, los que no se ven. Gente que trabaja en lo oscuro, que no tienen rostro ni nombre para el público pero que sin ellos los artistas no brillarían.

Muchas veces me han regalado flores en los estrenos. Recuerdo una vez que en el teatro Albeniz, se iba a celebrar la Gala del día Internacional de la Danza. Nacho Duato estaba ensayando en el escenario y de pronto apareció el portero con un inmenso ramo de rosas rojas. Duato se acercó para recogerlo y el portero le dijo que era para la regidora..la cara que puso era de incredulidad absoluta…¿como era posible que una regidora recibiera flores?…También me han regalado otras cosas: bombones, jabones, libros y hasta CD…Es una tradición bonita que ya se esta perdiendo.

En el mundo del teatro no se dice “mucha suerte”, se dice “mucha mierda”. Y para mí, esa palabra mágica ,¡si, si, me refiero a mierda!,  se convierte en un amuleto para no fallar en este día importante para tantas personas. Mi madre lo sabe y nunca se olvida,  y mi hija también. Recuerdo que  la primera vez que le pedí a Martina que me dijera “mierda” fue  en la Inauguración del Forum de las Culturas (Barcelona), ella me miro muy seria y en su media lengua dijo: -Mami, eso no se ise-. Casi me muero de la risa. Le tuve que explicar que para mi era importante y que haríamos una excepción. Más tarde, ya en Madrid, en su primer año de cole, se formó un follón en la clase porque los niños fueron a sus padres diciendo que en el trabajo de la mama de Martina se decía mierda, y claro , me llamaron un montón de madres alarmadísimas para saber en que trabajaba la madre de la única niña adoptada y además con padres divorciados del curso. Ahora estudia en otro cole.

Hoy mi pequeña cachorrita Miniblack, 5 meses de torbellino negro, como debe intuir que es importante y no sabe hablar, me ha dejado un imponente moñigo en medio del pasillo. Otro día me hubiera enfadado, pero hoy no, se que lo ha hecho con todo su cariño para que esta noche sea maravillosa.

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